
En cualquier transacción que realicemos con una empresa, facilitamos nuestros datos personales. Tanto si queremos reservar un vuelo, como contratar una línea telefónica o suscribirnos a alguna publicación, se nos pide una serie de datos personales, como nombre, DNI, dirección, etc. ¿Qué ocurre con esos datos? ¿Qué hacen las empresas con ellos?
En principio, la empresa está obligada, en virtud de la Ley de Protección de Datos de Carácter Personal a proteger nuestros datos personales y sólo remitir dicha información a terceros cuando nosotros lo permitamos o cuando así lo recoja la ley.
Dicha ley impone una serie de obligaciones a la empresa:
- Las empresas deben informarnos de que existe un fichero donde se recogen los datos personales, para qué lo van a utilizar y si van a proporcionar nuestros datos terceros. Estos ficheros se pueden consultar en la Agencia Española de Protección de Datos.
- Sólo se pueden recoger los datos que sean necesarios para el trámite que vamos a realizar y se deben cancelar cuando ya no los utilicemos. También están obligadas a garantizar la seguridad y la confidencialidad de nuestros datos personales.
- Se nos debe informar en todo momento de que tenemos derecho de acceso, rectificación, cancelación y oposición en cuanto al registro de nuestros datos personales.
- Ninguna empresa puede solicitarnos información referente a nuestra ideología, religión, o creencias personales, a no ser que queramos acceder a un organismo político o institución religiosa. Tampoco nos pueden pedir información sobre nuestra raza, estado de salud, u orientación sexual, a no ser que nosotros consintamos expresamente en dar dicha información, excepto si una ley dispone la obligación de facilitar este tipo de información por razones de interés general.



























































