
Contratar un préstamo hipotecario es un paso importante, ya que supone pedir prestada al banco una gran cantidad de dinero, cantidad que deberemos devolver a la entidad financiera durante un periodo bastante largo. Es una situación que nos pone nerviosos y además la complejidad de los contratos suele ser bastante grande, por lo que es bueno seguir una serie de recomendaciones antes de contratarlo:
- Deberemos valorar muy bien nuestra capacidad de endeudamiento, es decir, la cuota mensual que podemos pagar, cuidando siempre de que no exceda nunca del 60% de nuestros ingresos.
- Compara todas las ofertas que existen en el mercado en este momento. La publicidad es vinculante y obliga al banco a cumplir lo que aparece recogido en ella, pero no olvides prestar mucha atención a la letra pequeña de la publicidad, ya que siempre aparecerán más destacadas las condiciones más ventajosas y en la letra pequeña las que pueden encarecer el préstamo y hacerlo menos atractivo.
- Es necesario conocer y examinar atentamente todas las comisiones que nos va a cargar el banco, ya que, por ejemplo, un buen tipo de interés puede verse encarecido por una comisión de apertura muy alta.
- Intenta que las comisiones derivadas de la cancelación parcial sean cero o lo más bajas posibles. De ese modo podrás ir amortizando capital sin que te cueste dinero, lo que supondrá menor tiempo en el pago de la hipoteca.
- Asegúrate de que todas las condiciones del préstamo quedan reflejadas por escrito, ya que puede ocurrir que nos ofrezcan una comisión de apertura cero pero en el contrato del préstamo aparezca recogida otro tipo de comisión. De ese modo evitarás problemas en el futuro, ya que lo que regirá a lo largo de todo el tiempo de vigencia del préstamo hipotecario serán las cláusulas escritas en el contrato.



























































