Abandonar los estudios universitarios
Casi la mitad de los alumnos que se matriculan el primer año en la universidad no termina la carrera debido a su perfil académico o a la elección equivocada de titulación. Se estima que cerca de 140.000 estudiantes abandonan cada año la carrera universitaria. La mayoría toma esta decisión para iniciar otra titulación, otros optan por seguir una formación profesional y algunos pasan directamente al mercado laboral. Los principales factores que influyen en esta alta tasa de deserción se relacionan con la escasa formación que reciben en las escuelas, la elección equivocada de especialidad y las variables contextuales adversas, como posibles problemas familiares o económicos.

Estudiantes que empiezan pero no acaban. Los datos apuntan a que las ramas con mayores tasas de abandono son ciencias sociales y enseñanzas técnicas. Por otro lado, muchas veces la presión que ejercen los padres en el momento de tomar decisiones vocacionales es determinante. La familia puede presionar a sus hijos para que abandonen los estudios que han comenzado por otros que se ajusten más al rol familiar o para buscar un trabajo. Son muchos los jóvenes que salen del instituto con dudas acerca de qué disciplina elegir. Si no se inicia una carrera universitaria con ilusión, las posibilidades de fracaso son elevadas.

Sin embargo, los resultados académicos también influyen. Los estudiantes con mejores estrategias de estudio tienen más posibilidades de continuar su formación, ya que se dan cuenta que con cierta dedicación, pueden aprobar todos los exámenes. Para ello es fundamental repasar los contenidos explicados después de cada clase, asistir con regularidad al aula y aprovechar las tutorías para plantear dudas. Conseguir una titulación requiere una alta capacidad de esfuerzo, es por eso que antes de iniciarla es preciso una orientación e información.

Si nos damos cuenta de que lo que estamos estudiando no satisface nuestros objetivos, es mejor no perder el tiempo y buscar otras vías de formación. Pero es importante tener en cuenta que la vida del estudiante no es un camino de rosas. Abandonar los estudios es el camino más fácil, pero no el mejor para nuestro futuro profesional.