
En renta variable, especialmente en la bolsa, podemos encontrar algunas acciones que cotizan a un precio más elevado de lo normal, generalmente por encima de los 50 ó 80 euros (algunos llegan a los tres dÃgitos). Los inversores más novatos piensan que son valores caros y por lo tanto que no tienen potencial alcista. Pero la realidad es muy diferente, un valor que vale 0,22 euros, por ejemplo, puede estar sobrevalorado y estar caro, mientras que otro que cotiza a 90 puede estar por debajo de su precio real y venderse barato.
El efecto psicológico lleva a que sean muchos los inversores que desprecien esta clase de valores por considerarlos caros, pero es donde realmente podemos encontrar verdaderas gangas. A efectos reales, se compran menos tÃtulos por el mismo precio, aunque el valor de la inversión sea el mismo. Además, al tener mayor amplitud en su cotización es más fácil entrar y salir del valor. También se suelen dar casos de contrasplits, operaciones financieras por la que se disminuye el número de acciones dividiendo el valor nominal de las antiguas por una cantidad equivalente con el objetivo de diluir el precio al que cotizan para facilitar la liquidez de las transacciones.
Lo que tenjemos que estudiar para saber si un valor es caro o barato está determinado por variantes como el BPA (beneficio por acción) y el PER (relación entre el precio o valor y los beneficios).


























































