Ahorra cocinando con la olla rápida
Las ollas rápidas son la versión moderna de la olla a presión, que supusieron una auténtica revolución en la cocina. La mayoría de nosotros tenemos el recuerdo del sonido que hacía el vapor al salir por la válvula de la olla mientras se cocinaba lo que nuestra madre nos preparaba. Hoy quedan pocas casas en las que se continúe cocinando con ella ya que en muchas han sido sustituidas por la ollá rápida.

La forma de funcionamiento es la misma que la de la olla express pero más modernizada, ya que utiliza la presión para aumentar la temperatura dentro de la olla y, de ese modo, lograr que los alimentos se cocinen mucho más rápido.

Gracias a estas ollas logramos un ahorro de tiempo del 70% con respecto a la cocina tradicional, lo que se traduce en un ahorro energético que, a fin de mes, veremos reflejado en la factura de la luz si utilizamos vitrocerámica o en la del gas si tenemos cocina de gas.

Además, ese ahorro de tiempo se traduce también en un ahorro en la cesta de la compra, ya que podremos prescindir de muchos de los alimentos precocinados con los que solemos llenar el carro con la excusa de que no tenemos tiempo para preparar la cocina.

Por otro lado, al cocinar sin oxígeno y con muy poco líquido, esta forma de cocción conserva intactas todas las propiedades nutritivas de los alimentos, así como su color original, por lo que son una herramienta imprescindible a la hora de preparar platos tradicionales. Si pensamos que, podemos preparar en treinta minutos un plato como el cocido, que a nuestras madres les llevaba horas, nos daremos cuenta de que no tenemos excusa para no alimentarnos bien.

Finalmente, estas ollas cuentan con la ventaja de que tienen sistemas de seguridad y válvulas de escape que hacen completamente imposible que el vapor nos dé algún susto en la cocina.