
Los coches eléctricos se van abriendo paso poco a poco en el parque automovilístico. Afortunadamente para nuestro bolsillo y para el medio ambiente, cada vez son más las compañías que desarrollan modelos totalmente eléctricos o híbridos, estos últimos funcionando con motores gasolina y eléctricos a la vez.
Según Ángel Aghili, presidente de la Asociación Española para la Promoción de los Vehículos Eléctricos y No Contaminantes (Avele), un coche eléctrico gasta unos 2 o 3 euros por cada 100 kilómetros recorridos, cifra normalmente inalcanzable por un coche con motor diésel e imposible de alcanzar con un coche con motor gasolina. En general, se estima que el ahorro en combustible gracias a los eléctricos es de un 75% respecto al resto de motorizaciones, lo que nos demuestra la importancia de estos modelos que todavía tienen que ganarse un puesto firme en el mercado.
Desgraciadamente, mientras que en Japón los eléctricos ya se empiezan a imponer, en Europa todavía los vemos como anormales. Los problemas para su implantación son diversos: faltan puntos de recarga en las carreteras y ciudades, no es legal colocar los enchufes de recarga especiales en los garajes, etc.
Otro de los principales problemas es la poca autonomía de estos vehículos. Esto quiere decir que muchas veces somos incapaces de hacer un viaje de largo recorrido porque raras veces llega a los 200 km esa autonomía. Las paradas para recargar son contínuas y eso no es nada cómodo para nadie. Aparte, son muy caros y eso hace que uno tenga sus dudas a la hora de hacer cálculos. ¿Me saldrá a cuenta pagar más ahora para luego ir ahorrando en combustible? Es el mismo dilema que con los diésel y los gasolina. Seguro que dentro de un tiempo la respuesta es que sí.
Vía | Ecologiaverde
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