Alquiler con opción a compra
En tiempo de crisis, la idea de comprarse una vivienda parace fuera del alcance de muchos de nosotros. Aunque los precios hayan bajado desde que reventó la burbuja inmobiliaria, siguen estando fuera de nuestro alcance y, por si fuera poco, los bancos son muy reacios a la hora de conceder un crédito para adquirir una vivienda, dado el alto índice de morosidad al que estamos llegando ahora. Por todos estos obstáculos ha nacido una opción a tener en cuenta si deseamos comprar una vivienda, el alquiler con opción a compra.

Este alquiler permite a los vendedores deshacerse de la casa que llevan tanto tiempo deseando vender y a los inquilinos comprar una vivienda sin tener que pagar la entrada de la misma. La mayor ventaja de esta modalidad es que los inquilinos invierten el dinero que pagan por el alquiler en la compra de la vivienda. La vivienda se alquila por un precio que no suele ser demasiado elevado, entre los 500 y los 800€, y este dinero se les descuenta del precio final de la compra de la casa si el inquilino la adquiere en un plazo de tiempo determinado.

Normalmente este plazo ronda entre los tres y los cinco años desde que se habita la vivienda, aunque si el inquilino lo desea, puede adquirirla antes.

El contrato es un contrato típico de arrendamiento en el que se deben estipular determinadas cláusulas como el precio, los plazos, impuestos, condiciones de la hipoteca, etc. Cuando se utiliza la opción de compra y se adquiere la vivienda, este contrato se eleva a escritura pública para hacer efectiva la venta de la casa.

En principio es una opción que nació para las viviendas privadas, pero las administraciones públicas también comienzan a utilizarla en las viviendas de protección oficial.