Aval bancario en el contrato de alquiler
Si estás buscando un piso de alquiler, seguramente habrás visto multitud de anuncios en los que solicitan, además de la tradicional fianza, un aval bancario. Esta garantía, que es un sistema por el cual el propietario se protege frente a un posible impago del alquiler también puede hacerle perder muchos candidatos a inquilinos, debido al desconocimiento de qué es realmente el aval bancario.

El aval bancario es una garantía adicional que pide el propietario de una vivienda para poder recuperar la cantidad que se le debería en caso de que el inquilino dejara de pagar la renta. Si, por ejemplo, se solicita un aval bancario de seis meses, significa que el inquilino debe ingresar en el banco la cantidad equivalente a seis meses de renta, lo que supone, además del desembolso de una importante cantidad de dinero, sobre todo si pensamos que, aparte del aval el posible inquilino deberá abonar como mínimo dos meses en concepto de fianza, más el alquiler mensual. A esto hay que añadir las comisiones que le cobra el banco al contratar el aval además de por la gestión del mismo. Aunque también se puede solicitar un aval en forma de inmueble, lo más normal es que se pida en forma de dinero.

Esto, que en principio funciona como una protección para el propietario, puede hacerle perder muchas personas interesadas en el alquiler, tanto por lo engorroso del contrato como por los gastos que conlleva. Por otro lado, no todos los solicitantes consiguen dicho aval, ya que para suscribirlo el banco solicitará algunas garantías, como contrato fijo, nómina, etc., que en algunos casos el solicitante no puede cumplir.
Por ello, la solicitud del aval bancario no siempre es una buena idea. Dependerá de la fiabilidad del inquilino y de las experiencias del propietario con otros arrendamientos el solicitarlo o no, así como de su necesidad de alquilar la vivienda.