
Las tradicionales bombitas de luz ya tienen fecha de caducidad. En menos de tres años, las lámparas incandescentes desaparecerán del mercado y serán reemplazadas por alternativas de bajo consumo, una medida impulsada por la sobrecarga mundial del sistema energético. La oferta de lámparas fluorescentes y halógenas se ha disparado debido a sus grandes ventajas. Sin embargo, el precio (entre 3 y 4 veces más caras que las bombillas convencionales) también fue un factor determinante para su adopción no fuera masiva. Tenemos tres tipos de bombillas de bajo consumo:
- Halógenas: Entre sus variantes figuran las conocidas dicroicas, los halospots, las luces bi-pin, los cuarzos y las halopar. De menor consumo que las incandescentes, se distingue por una bombilla más pequeña y luz más brillante. Su vida útil es de aproximadamente 2.000 horas y su mayor inconveniente es que alcanzan una alta temperatura, lo que implica mayor consumo de energÃa por parte de los equipos de aire acondicionado.
- Lámparas de bajo consumo: Estas lámparas están pensadas para sustituir a las convencionales de todo tipo, respetando sus medidas y tipo de enchufe para facilitar el reemplazo, sin tener que cambiar los artefactos. Una lámpara compacta de bajo consumo gasta 20W dando la misma luz que una incandescente de 100W, y que dura ocho veces más, algo que amortiza su coste.
- Fluorescentes: En tubos lineales o circulares, se suelen utilizar en las cocinas, emite una luz general plana. A las clásicas de luz frÃa, blanca o azulada, se han sumado otras cálidas, de un color más amarillento o rosado. Su vida útil ronda las 8.000 horas y son de bajo consumo.


























































