Cajas de seguridad de los bancos
La actual crisis económica ha obligado a las familias a ahorrar, restringiendo los gastos e intentando hacerse un colchón para afrontar la situación económica. Ante la duda de dónde guardar el dinero, muchos consumidores se han decantado por las cajas de seguridad de los bancos. Y no sólo el dinero, ya que en ellas podemos guardar joyas, objetos de valor, documentos importantes, etc. Sin embargo, aparte de lo que vemos en las películas, poco se conoce de cómo funcionan realmente las cajas de seguridad de los bancos.

Si te decides por contratar una caja de seguridad en tu banco, lo primero que deberás hacer es solicitarla. Si la entidad aprueba la solicitud, firmarás un contrato con el banco o caja que te permite depositar en ella los objetos que quieras. La gran ventaja de estas cajas de seguridad es que son totalmente confidenciales, es decir, no es necesario comunicar al banco lo que quieres guardar en ellas, pero siempre deben ser objetos adquiridos de forma legal y que no puedan perjudicar las instalaciones del banco o caja. Como titular, tú respondes de los objetos depositados en ella. En circunstancias especiales el banco puede solicitar una orden judicial para revisar el contenido en la caja de seguridad.

El precio anual del alquiler de una caja de seguridad puede variar entre los 100 y los 500 euros, aunque las hay más caras, siempre dependiendo del banco en el que quieras tener la caja y del tamaño de la misma. Además, cada vez que visites la caja de seguridad deberás pagar una cantidad que varía entre los tres y los seis euros, el precio del seguro del contenido de la caja, así como el depósito inicial que has de abonar cuando contrates la caja.