Características del buen vendedor
Tener un buen producto en el mercado hoy ya no basta. Para darlo a conocer al gran público y, de ese modo, lograr encontrar un hueco en el mercado, tenemos que venderlo y venderlo bien. Y para ser un buen vendedor, hace falta una buena técnica, que no tiene por qué ser complicada. Aquí te vamos a mostrar una técnica de ventas muy sencilla, que se basa en tres pasos: la demostración, la exposición y el remate.

– En la demostración es el momento en el que presentamos el producto al posible comprador. Debemos, en poco tiempo, mostrar ante el comprador las cualidades del producto que le estamos ofreciendo, pero siempre sin exagerar, ya que una alabanza excesiva del producto crearía desconfianza tanto hacia el producto como hacia nuestro mensaje. Debemos dejar muy claro qué es el producto, cuáles son sus ventajas y sus pequeños inconvenientes. En este punto mencionaremos uno o dos, para hacer el producto más creíble.

– En la exposición es cuando mostramos realmente el producto al cliente, es decir, se lo presentaremos físicamente, para que el comprador pueda sopesarlo, verlo, tenerlo en sus manos y comprobar que los datos que le hemos dado acerca de él son reales. Esta fase es muy importante, ya que el hecho de tener el objeto en sus manos dará confianza al comprador hacia el producto, ya que no tendrá que comprar mediante un “acto de fe”, sino que se apoyará en su juicio.

– En el remate, mientras el comprador tiene el producto en sus manos, aprovecharemos la confianza que ha despertado en él el producto para indicarle que es una buena inversión y que gracias a él obtendrá beneficios.

Finalmente, todo buen vendedor tiene dos secretos más: la sinceridad respecto al producto y la seguridad para capear posibles situaciones que surjan en la venta.