
Para gestionar correctamente nuestros gastos e ingresos y no llevarnos sorpresas a fin de mes es necesario realizar un presupuesto mensual en el que recojamos los gastos e ingresos fijos que tenemos. Una vez realizado, todo nos cuadra perfectamente. El problema surge, sin embargo, cuando, a lo largo del mes nos surgen gastos imprevistos a los que tenemos que hacer frente y no sabemos muy bien cómo reflejar en el presupuesto, con lo cual todas las previsiones que hemos realizado a fin de mes no nos han servido para nada.
Para evitar que esto nos ocurra y que nuestro presupuesto se asemeje lo más posible a nuestra situación real, debemos realizar uno que nos permita recoger tanto los gastos previstos como los imprevistos.
Un método para conseguirlo es destinar cada mes, dentro del presupuesto, una cantidad determinada para imprevistos.




























































