
Basta con echar un vistazo al alumbrado navideño de las distintas ciudades y pueblos para darnos cuenta de que los Ayuntamientos lo han reducido al mínimo imprescindible con el objeto de disminuir esta partida de gasto, para lo cual, además de limitar el número de calles iluminadas, también se utilizan otras medidas, como las bombillas de bajo consumo.
Pero no son sólo los Ayuntamientos quienes aumentan su gasto de energía épocas Navideñas. Quien más y quien menos decora su vivienda con un belén un árbol que, por supuesto, iluminamos con luces o guirnaldas luminosas, mantenemos las luces encendidas durante más tiempo debido a las reuniones familiares, pasamos más tiempo ante el televisor o la consola por las vacaciones… y todos estos comportamientos van aumentando poco a poco nuestra factura de la luz.




























































