
Hasta el 2008, la factura de la luz llegaba como la del gas, cada dos meses. A partir de ese momento, el Ministerio de Industria decidió cambiar la facturación y que esta llegara de forma mensual, lo que en muchos casos se convirtió en un galimatías para los consumidores, ya que una de las facturas contenía la lectura real del consumo y otra la estimada, lo que provocó no pocas quejas de los consumidores y dudas en torno a la legalidad de este sistema de facturación.
Ahora, el Ministerio de Industria ha decidido volver al antiguo sistema de facturación, es decir, que volveremos a recibir la factura cada dos meses, y, de este modo, recogerá sólo los datos reales del consumo que hayamos realizado, como en el caso del gas y el agua, dejando atrás las lecturas estimadas.




























































