
Ya sea para pasar una velada con amigos, viendo un partido de fútbol o simplemente disfrutando de una buena película en casa, son muchas las ocasiones en las que no nos apetece cocinar ni salir a cenar a un restaurante y decidimos encargar comida a domicilio. Sin embargo, si lo hacemos habitualmente, este simple gesto de levantar el teléfono y pedir la comida nos puede suponer un gran gasto al mes, del que muchas veces no somos conscientes hasta que hacemos cuentas de todo lo gastado.
Para evitar que esto nos suceda sin tener que renunciar a la comida a domicilio, podemos establecer una serie de estrategias que nos permitan reducir este gasto:
- En lugar de hacerlo aleatoriamente, puedes planear los días en los que encargas la comida, de modo que coincidan con ofertas o reducciones de precios promocionales.
- Compra la bebida y los aperitivos por tu cuenta: Cuando encargamos la comida a domicilio, casi sin darnos cuenta en el pedido también solicitamos la bebida, que nos va a resultar más cara que si la compramos en el supermercado. Si sólo encargamos la comida y los extras como los aperitivos o las bebidas los compramos nosotros, el ahorro también puede ser significativo.
