
Son muchos los pagos a los que tenemos que hacer frente a principio o a final de mes, y la pérdida de poder adquisitivo o la disminución de los ingresos en el hogar debido al desempleo, una enfermedad o cualquier otra circunstancia, puede hacer que no podamos cubrir todos esos gastos.
Cuando esto ocurre, buscamos de qué gastos podemos prescindir para estar más desahogados, y uno de ellos suele ser algún tipo de seguro que tengamos contratado, ya sea de salud, de vida o similar. Sin embargo, esto nos pone en la tesitura de, en un momento de necesidad, no estar cubiertos. Por ello, es aconsejable barajar otras opciones antes de darse de baja.















