Cómo agrupar los recibos
Las entidades bancarias se han sacado de la manga un nuevo producto para atraer nuevos clientes. Consiste en una nueva formula que ayuda a ser más ordenado con nuestros pagos, a estabilizar el presupuesto anual y a disfrutar de una mayor comodidad a la hora de realizar una tarea poco grata como la de pagar las facturas. Se trata de agrupar los recibos para tener un pago único. El usuario escoge qué recibos desea agrupar en un solo pago cada mes. Por supuesto, entre todos los recibos, se pueden elegir todos los domiciliados en la entidad o sólo algunos, según lo que mejor nos convenga.

Lo único que no se permite es incluir en esta agrupación los recibos de la tarjeta de crédito, la amortización de préstamos o los emitidos por las entidades financieras. Una vez seleccionados los recibos, el banco suma de modo automático los importes que el cliente ha abonado en el último año por estos servicios y le añade un 5% por posibles desviaciones en el consumo o cambios de precios. La cantidad resultante se divide entre doce (meses). El resultado será la cuantía fija que pague el cliente cada mes durante un año, sin importar si consume más o menos. Es un pago mensual único y constante. Sin coste adicional, además con la ventaja que incluye un crédito de hasta 500 euros para hacer frente a posibles saldos deudores.

En este tipo de contratos tienen a que la diferencia entre lo que ha pagado el cliente al cabo del año y el importe de los recibos no sea muy grande, pero no siempre tiene por qué ser así. Pero puede pasar que en el momento de la contratación, cuando se recalcular la cuota, el cliente haya pagado más dinero del que le correspondería. Esto se puede deber a que haya consumido menos gas, luz, agua, haya ahorrado en el teléfono o le hayan bajado el precio de los seguros contratados. Si tienes esa suerte, la entidad financiera te ofrecerá dos opciones: ingresar este dinero que ha pagado de más en la cuenta corriente asociada o puede servir como una aportación extra para calcular la nueva cuota mensual.

También se puede suceder todo lo contrario, que el consumidor haya gastado más que el año anterior y que el importe de los recibos esté por encima de la cuota única mensual. En este caso, el cliente deberá afrontar los gastos extra, bien mediante su abono al banco o por medio del crédito gratuito de 500 euros. Al recalcular la nueva cuota que pagará durante el año siguiente, se sumaran los intereses del crédito en el caso que lo hayas aceptado para cubrir la diferencia.

Este servicio que a priori resulta bastante interesante para no tener sorpresas a final de mes, tiene un coste mensual de unos 2 euros, y puede reducirse si se asocia a otros productos como cuentas nomina, planes de pensiones o inversiones. La principal ventaja del servicio de agrupación de recibos es que ayuda al usuario a estabilizar el presupuesto mensual, con la tranquilidad de saber a ciencia exacta lo que pagará a fin de mes, sin miedo a pasarnos. Convertir unos gastos variables en fijos.