Cómo cambiar de nombre o dar de baja los suministros de una vivienda
Si te dispones a dejar una vivienda en la que vives para obtener unos ingresos por alquiler, si eres titular del suministro tienes dos opciones para no cargar con los costes de los suministros: realizar un cambio de titular o dar de baja los servicios para que el nuevo inquilino los vuelva a dar de alta a su nombre.

Realmente el cambio de nombre de los suministros es un trámite muy sencillo y completamente gratuito para la persona que abandona la vivienda. Sin embargo, puede ser que el nuevo ocupante deba pagar una pequeña cantidad por inscribirse como nuevo titular, eso es lo que sucede con el suministro de electricidad. Es conveniente, consultar cada caso con la compañía pertinente, ya que puede variar de una a otra y en función del suministro (agua, teléfono, luz o gas).

También es recomendable que en las facturas coincida tanto el nombre del titular del suministro como el del titular de la cuenta bancaria en la que se carga la factura. De ese modo evitaremos posibles problemas de devolución de recibos, en el caso de que no se puedan pagar por falta de liquidez u otros motivos.

Lo que se suele hacer normalmente es realizar únicamente un cambio del número de la cuenta corriente a la del nuevo inquilino, manteniendo el nombre del antiguo titular. Es lo más frecuente pero desaconsejada por parte de las compañías. El motivo principal es que si se produce un impago, la responsabilidad recae sobre el titular del suministro, y no sobre el titular de la cuenta bancaria.

Para evitar dolores de cabeza, lo ideal es que si eres quien va a abandonar la vivienda, acordar con el nuevo inquilino que realice el cambio de nombre y hacer un seguimiento durante las primeras semanas para comprobar que todo esté en orden. Recuerda que si no se produce este cambio, el responsable de estos gastos será el titular.

Por otro ladro, si el piso permanecerá vacío durante un largo periodo de tiempo, puedes dar de baja el suministro, sin coste alguno. Para ello deberás anotar la lectura de los contadores en el momento de abandonar la vivienda, y comunicársela a la compañía correspondiente. A partir de entonces ya no tendrás que pagar nada, ni siquiera los mínimos.

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