
Las tasas de morosidad se han disparado con la crisis. Muchas empresas y profesionales se encuentran atrapados, no pueden hacer frente a sus pagos, por eso el cobro de deudas es uno de los negocios en alza. Es importante recalcar que los deudores no pagan porque no pueden, no porque no quieran, algunas veces es por culpa del paro (no tienen trabajo), otras porque la empresa quiebra, en definitiva la posibilidad de cobrar se complica.
Al mismo tiempo, a los acreedores se les hace cada vez más complicado saldar las deudas porque no ingresan lo que otros les deben, al final el sistema de pago se colapsa y la economía de las empresas se resiente. Ante la imposibilidad de obtener el dinero del servicio prestado, el que debe cobrar puede acudir a las agencias de recobro para que intenten recuperar el dinero.
Existen dos métodos para poder cobrar la deuda, de forma amistosa o por vía judicial. A pesar de que aún existen algunas que tienen trabajadores disfrazados para perseguir al moroso, algo que puede causar una mala imagen sobre la empresa a la que debe dinero. La mayoría de estas entidades de cobro, destacan su exigencia con la calidad y el nivel profesional, aunque siempre hay algunas que rozan los límites de lo lícito, llegando a amenazar, coaccionar o entrometerse en la intimidad, el honor o la imagen del deudor.
El coste de estos servicios de recuperación de dinero casi perdido, se basa en una comisión que depende de la antigüedad de la deuda. Normalmente, cuanto más tiempo hace que te deben, más complicado será poder cobrar ese dinero. Es importante presionar desde el primer día en que salen de plazo, muchas empresas trabajan a 30, 60, 90 o 120 días. Debes exigir que cumplan los pagos siempre a tiempo, en estos temas no hay que ser demasiado flexible.
La clave del éxito es saber tratar a cada cliente de manera personalizada. Todos tienen una razón por la cual les es imposible pagar, ya sea por mala gestión, imprevistos o malos presupuestos familiares. La otra ventaja de estas empresas de morosos es que al deudor la posibilidad de pagar a través de Internet, sin tener que pasar por el banco. Normalmente la gente que debe dinero no le gusta visitar entidades financieras, así que eso ya no será excusa para pagarte.
Finalmente, lo que necesitas es mucha paciencia y tener la previsión de que es posible que nunca llegues a cobrar. Todo préstamo tiene una contrapartida de deuda, la cual siempre tiene cierto grado de riesgo. Pura economía de mercado.































26th Octubre 2009
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