Cómo declarar los ingresos por vivienda alquilada en IRPF
Actualmente el hecho de que en la declaración se nos pidan los datos identificativos de nuestra vivienda habitual, incluida la referencia catastral, y el tipo de titularidad que tenemos sobre ella, sumada al hecho de que los inquilinos pueden en muchos casos deducirse los alquileres hace que sean cada vez más quienes declaran este rendimiento del capital inmobiliario.

Según la normativa del IRPF se considera que los ingresos por alquiler son rendimientos del capital mobiliario que tributan y son los ingresos derivados del arrendamiento o cesión de derechos sobre bienes inmuebles rústicos o urbanos cuya titularidad sea del contribuyente o no se utilicen para actividades económicas realizadas por él.

Lo que debemos declarar es el rendimiento neto, que es el resultado de descontar al importe total que hemos recibido en un año en concepto de alquiler los gastos deducibles, entre los que están los intereses de la hipoteca de la vivienda que alquilamos, los gastos de conservación y mantenimiento, los impuestos no estatales, las primas de los seguros de la vivienda y servicios a terceros, los gastos de luz y gas si van a cargo del propietario y la amortización, entre otros. Si la vivienda se la hemos alquilado a algún familiar, el rendimiento neto nunca podrá ser menor del 1,1% del valor catastral.

Una vez que hemos calculado el rendimiento neto, si es aplicable, se le aplican las siguientes reducciones:

- Reducción del rendimiento neto en un 50% en los inmuebles destinados a la vivienda. Con esta medida se intenta estimular que las viviendas se destinen al alquiler. Con esta reducción el legislador intenta incentivar el alquiler de inmuebles para vivir.

- Reducción del rendimiento en un 100% si los inquilinos tienen entre 18 y 35 años y ganan más de 7.381 euros. Esto significa que lo que ganamos se reduce a cero, y por lo tanto no tributamos por ello.