
Actualmente, casarse es un trámite que sale muy caro. Ya sea por la iglesia o en el juzgado, el contrato que firman los cónyuges tiene un precio que muchas veces impide que una pareja pueda cambiar su estado civil. Una boda no es sólo una ceremonia privada, sino que también es un acto social en el que acuden invitados, los novios desean que su celebración resulte perfecta y que sea un dÃa que nunca olvidaran. Por eso, algunos no tienen otro remedio que buscar financiación. Bancos y cajas ofrecen numerosos servicios creados para este fin, desde las denominadas “cuentas boda” o créditos para sufragar el banquete y el viaje nupcial, hasta descuentos en establecimientos adheridos o concertados con las entidades.
Para el viaje de novios se realizan descuentos de hasta un 5% y se permite aplazar el pago de la luna de miel hasta tres o seis meses sin intereses, al utilizar las tarjetas de crédito de la entidad financiera. Mientras que algunas entidades disponen sólo de servicios crediticios tradicionales. Los préstamos concedidos a los futuros esposos permiten financiar cualquier gasto, como el pago del restaurante, los trajes de ambos cónyuges o el viaje de novios, asà como recibir en una cuenta importes ingresados por familiares y amigos a modo de regalo. El importe máximo suele ser de 18.000 euros.
La ventaja de Los créditos para bodas es que permiten ingresar dinero en cualquier momento para reducir el capital y ahorrar intereses. Por otro lado, existen las tarjetas nupciales en las que parejas reparten a sus amigos y familiares un número de cuenta en el que pueden ingresar el importe que deseen, un modo sencillo de entregar un regalo útil a los contrayentes y que les permite financiar parte de la boda.
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