
Comprar un coche es uno de los gastos mayores a los que tenemos que hacer frente. Ya sea porque repentinamente nos hemos quedado sin nuestro antiguo coche o porque necesitemos uno, no siempre contamos con los ahorros suficientes para hacer frente a dicho gasto. En este caso, tendremos que financiar la compra, siempre cuidando de que dicha financiación no suponga un lastre demasiado grande para nuestra economÃa.
La financiación la podemos obtener bien solicitando un crédito en nuestra entidad bancaria, a través del concesionario de coches o a través de renting, si nos compramos un vehÃculo nuevo. Si tenemos posibilidad, por ser autónomos o porque nuestra empresa tenga dicha polÃtica, también podemos financiar la compra a través del leasing.
Lograr que nuestra entidad bancaria nos conceda un crédito puede ser bastante complicado, ya que actualmente se muestran muy remisos a otorgarlos, como ocurre con las hipotecas, pero no imposible. Sea mediante crédito bancario o por financiación del concesionario, lo que no deberemos dejar de hacer es comparar ofertas, para obtener el crédito con las mejores condiciones posibles.
Debemos tener en cuenta que, en tanto que créditos al consumo, los intereses suelen ser bastante altos, por lo que es necesario hacer números con cuidado.
No es aconsejable pedir un crédito que a duras penas vamos a lograr pagar. Por la financiación, muchos ven accesible el coche de lujo que siempre quisieron tener, y ello termina siendo una trampa mortal para su economÃa. Mucho más cuando ni nuestro banco ni el concesionario nos otorgan financiación para él, y deciden solicitar un crédito rápido al consumo, con intereses desorbitados.
Al elegir el plazo de amortización también deberemos tener esto en cuenta, y pensar que, aunque sea mayor, nuestra tranquilidad financiera va a depender de ello. Una vez nos salgan las cuentas, ya no tenemos más que elegir el modelo.
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