Cómo nos afecta la inflación
Una de las palabras que más oímos actualmente es inflación para señalar un problema añadido a la falta de salida de la crisis económica. Sin embargo, aunque es un término que nos resulta familiar, no todos tenemos muy claro qué es y, sobre todo, cómo nos afecta.

La inflación consiste en un aumento continuo y generalizado de los precios de los bienes y servicio y de los factores productivos de una economía durante un periodo de tiempo prolongado.

Actualmente, para medir la inflación se utiliza el Índice de Precios al Consumo (IPC), que es el que mide la variación que se produce en los precios de los bienes y servicios que son imprescindibles para que los hogares y las familias desarrollen su vida cotidiana.

Por ello, mensualmente te miden los precios de una serie de productos que componen lo que se denomina “cesta básica“, en la que se incluyen o excluyen productos según cambian las costumbres de los consumidores. Un aumento de este IPC indica un aumento de la inflación.

La consecuencia más inmediata que la inflación tiene sobre nuestra economía como consumidores es que perdemos poder adquisitivo, es decir, podemos comprar menos bienes y servicios, ya que nuestros ingresos no aumentan al mismo ritmo que la inflación. Es por esto que muchas empresas ajustan en enero el salario de sus empleados según el IPC acumulado del año anterior, pero lo que parece una subida de sueldo en realidad es tan sólo contribuir a mantener el poder adquisitivo que perdimos cuando aumentó el IPC y con ello la inflación.

Lógicamente podríamos pensar que en ese caso la solución sería que los empresarios subieran el sueldo a los trabajadores, pero ese aumento en los costes haría que los empresarios vendieran sus productos más caros, con lo que la inflación no sólo se mantendría, sino que aumentaría.