Cómo organizar el tiempo de trabajo
En cualquier jornada laboral, saber administrar el tiempo es fundamental para cumplir con todas nuestras tareas en los momentos adecuados. Toma nota de estos consejos para ganar en equilibrio y distribuir mejor tus recursos energéticos. Puedes comenzar preparando una planilla con tres columnas en la que escribas la lista de todas las tareas que debes realizar durante el día o semana. Ten en cuenta las tareas que te fueron asignadas o que deseas realizar, no olvides apuntar la fecha de la entrega y las observaciones o comentarios que consideres pertinentes.

Seguidamente actualiza este archivo cada vez que sumes una nueva tarea. No olvides suprimir o tachar las que hayas hecho. De este modo, te asegurarás de no pasar nada por alto y podrás cumplir con todas tus obligaciones. Una vez tengas todo bien apuntado, antes de empezar a trabajar, dedica unos minutos a revisar toda tu lista de tareas, así sabrás lo que es prioritario. Luego determina el tiempo necesario para completar cada tarea. Sé realista a la hora de designar tiempos a las tareas y no pierdas el tiempo.

Si el tiempo que necesitas para completar las tareas del día es mayor que el de tu jornada laboral, suprime de tu lista las que puedes dejar para mañana. Pero al día siguiente no pierdas ni un segundo para realizarlas. Tampoco olvides asignar tiempos para descansar, tomar un café o almorzar. Eso te será útil reservar una hora para situaciones o tareas imprevistas. Muchas veces deberás improvisar, siempre surgen cuestiones no esperadas.

Determina con criterio lógico el orden en el que realizarás tus tareas. Lo recomendable es resolver aquellas que implican compromisos con terceros y después las que tienen que ver con tu espacio de trabajo. Una vez completado el plan diario, trabaja con empeño pero sin presiones. Esto te valdrá para mantenerte en tema y en ritmo. En la medida en que ejercites su uso, reducirás tus niveles de estrés que suele aparecer por la falta de orden.