
Aunque recientemente se ha ampliado la protección para los usuarios, el funcionamiento de los famosos concursos telefónicos de televisión rozan el fraude, por lo que es mejor no participar e incluso solicitar la desconexión a los números de tarificación adicional (cuyo coste ronda 1,20 euros, sin impuestos indirectos incluidos).
Puedes ver este tipo de concursos telefónicos en casi cualquier cadena de televisión en horario nocturno y matinal, cuyo gancho es tan sencillo como efectivo para captar las llamadas de los concursantes: mucho dinero por adivinar algo muy sencillo. Parece fácil pero es una estafa.
En pantalla aparece un número que empieza normalmente por 905 y que es la clave para conseguir un supuesto premio que no se da hasta que el conductor de turno decide pasar una llamada, en el mejor de los casos, o hasta el final del programa, en la mayorÃa.
El peligro se centra en que el usuario espera tras haber llamado durante un buen rato, mientras se generan rellamadas automáticas sin consentimiento que desembocan en una factura que registra decenas de llamadas en los escasos cinco minutos que la persona ha efectuado sólo una. Algo que podrá denunciar cuando reciba la factura telefónica.
Además, por si fuera poco el engaño, tratan de generar confianza al usuario a través de una emisión supuestamente en directo, cuando en muchas ocasiones es un programa grabado y es atendido al teléfono por un por un robot. No caigas a la trampa si no quieres despilfarrar tu dinero.



























































1 comentario
28 marzo 2009
En la telefórmula que trabajé, el engaño consiste en: Presentar un único número de teléfono, que al llamar te desvÃa a unas “lineas internas aleatorias” de las cuales, en teorÃa, unas están “abiertas” y otras cerradas. La respuesta es facilÃsima, lo que te incita a llamar. ¿¿Casualmente??, todas tus llamadas se redireccionan a alguna de las “lÃneas” cerradas y te invitan a reintentarlo.
En ningún momento informan al incauto que “para ganar” hay dos requisitos: Saber la respuesta (fácil) y que te den entrada a la llamada (imposible).
Cuando llevan recaudado lo previsto, dan entrada a un “acertante” para que el espectador confÃe en la limpieza del concurso y la facilidad de ganar.
Y como regalo, algunos de los “presentadores/as” del concursito de marras tratan a los espectadores, poco menos, que de imbéciles por no llamar.