Consecuencias de comprar una vivienda sin registrar
Existen muchos inmuebles a la venta que no están convenientemente registrados en el Registro de la Propiedad. Unas veces por olvido, otras por desconocimiento, por querer ahorrarse las tasas y también por picaresca, podemos encontrarnos con la situación de que la casa que vamos a comprar no está registrada. En este caso es mejor pensárselo dos veces, porque el coste de regularizar la situación de la vivienda puede ser muy alto.

Aunque no es obligatorio, sí es recomendable registrar la vivienda ya que, al ser la inscripción en el Registro el único título de propiedad válido frente a terceros, nos ofrece mucha seguridad jurídica. El título de propiedad es el que nos acredita com propietarios y además es donde se recogen las características del inmueble y las cargas que lo gravan.

Por ello, una vivienda sin registrar puede ser objeto de estafa. Aunque el vendedor nos tiente con el ahorro que nos va a suponer no pasar por el Notario, debemos tener en cuenta que un documento privado sin firma de un contrato no es válido para representar nuestros derechos. Puede ocurrir que, una vez realizada la venta de la casa y abonado el precio, aparezca el legítimo propietario. Si no tenemos el título de propiedad, habremos perdido el dinero y la casa.

Por otro lado, en la inscripción en el Registro es donde se recogen las cargas que soporta la vivienda, es decir, si está hipotecada, si es propiedad de quien nos la quiere vender éste sólo disfruta el usufructo…, etc. De este modo, no sólo protegemos nuestra inversión, sino también nuestro capital, ya que es la única forma de asegurarse de que la vivienda está libre de cargas y de no encontrarnos con tener que pagar dos hipotecas, la que hemos suscrito nosotros para la compra y la del anterior propietario.