
¿Tiene usted aval bancario? Si no lo tiene, no tiene nada que hacer en una entidad bancaria. Actualmente para conseguir una hipoteca no es suficiente con demostrar la solvencia, sino que es necesario tener un buen respaldo económico que pueda soportar la deuda en caso de perder el empleo o cualquier otra desgracia.
Existen muchos tipos de avales pero el más conocido en estos tiempos de crisis económica es el aval hipotecario. Por definición, un avalista serÃa esa persona que voluntariamente garantiza el pago de un préstamo si los titulares y benefactores de la vivienda no pueden hacer frente a los pagos comprometidos. En caso de que el principal no pueda pagar y se demuestra insolvente, el fiador será quien afronte la totalidad del pago de la hipoteca.
El compromiso del avalista es importante, ya que adopta un firme compromiso de pago y debe responder como si del titular del préstamo se tratara en caso de impago. También se verá obligado a pagar los intereses de demora , los costes procesales, los seguros del préstamo y todos los gastos relacionados con la hipoteca que el titular haya dejado de pagar, por el motivo que sea.
Normalmente por cortesÃa, las entidades no acuden al avalista en el primer mes que no reciben el cobro de la hipoteca, suelen esperar tres meses para dar un margen de maniobra al prestatario. Evidentemente, si la entidad no consigue que el avalista afronte los pagos, iniciará una demanda judicial, en la que el juez podrá solicitar el embargo de todos los bienes del titular del préstamo como del avalista.







































