
Si tenemos unos ahorros y decidimos invertir en bolsa sin haberlo hecho antes, deberemos tomar una serie de medidas para evitar sufrir pérdidas con las que no contábamos. A medida que vayamos adquiriendo experiencia podremos ir arriesgando un poco más, pero al principio es mejor seguir una serie de pautas:
- Decide la cantidad a invertir: No inviertas más de lo que puedes basándote en futuras ganancias. Debes apartar tan sólo la cantidad que te puedas permitir después de haber consultado tus finanzas.
- Invierte en el campo que conoces: Aunque hay personas que invierten por corazonadas y logran buenos resultados, lo mejor es dedicar tiempo a estudiar aquel campo en el que queremos invertir, para conocer las reglas del mercado y de ese modo ir poco a poco obteniendo una mayor rentabilidad en nuestras inversiones.
- Diversifica los riesgos: Por muy rentable que sea una inversión, nunca está del todo garantizada. Invertirlo todo en un valor supone arriesgarse a perderlo todo si hay algún contratiempo. Distribuyendo la inversión puedes compensar ganancias y pérdidas, si éstas se produjeran, con objeto de que tu posición financiera no se vea comprometida.
-No inviertas en momentos calientes, en los que un activo está muy sobrevalorado. Una rentabilidad muy alta es siempre muy atractiva, pero tarde o temprano esas acciones volverán a su valor real.
- Empieza con un pequeño número de valores, de forma que puedas manejarlo y estudiar su evolución. De ese modo irás aprendiendo sobre los mecanismos del mercado y poco a poco podrás ir ampliando tu cartera. Por mucho capital del que dispongas para invertir, empieza poco a poco. Lo mejor es siempre comprar las acciones de las empresas más sólidas, conocidas como blue chips.
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