Contrato de alquiler para apartamentos vacacionales
De entre las muchas opciones que tenemos al a hora de irnos de vacaciones, una de las más populares, sobre todo en las zonas costeras, es alquilar un apartamento a un particular para poder disfrutar de nuestra estancia prácticamente como si estuviéramos en nuestra casa. Al ser un acuerdo entre particulares, para evitar sorpresas desagradables tanto para el propietario como para el inquilino, lo mejor es firmar un contrato de alquiler de vivienda vacacional aunque sea por un periodo corto, incluso sólo unos días.

En este contrato se recogerán las características de la vivienda y las obligaciones que tendrán que cumplir tanto el arrendatario como el arrendador. Es importante, si se firma, conservar una copia del mismo, ya que será lo que podamos utilizar para reclamar en caso de que el apartamento no fuera como nos hubieran prometido o los inquilinos causen problemas al propietario.

Estos alquileres por periodos vacacionales también están regulados en la Ley de Arrendamientos Urbanos, que los denomina alquileres de temporada, y se define como aquel en el que el inquilino arrienda una vivienda no como vivienda habitual, sino como residencia vacacional, cualquiera que sea la duración de la estancia.

Si ya nos hemos decidido por un apartamento y contactado por el propietario, el siguiente paso es determinar la cuantía de la señal por la cual el alquiler queda apalabrado. Una vez que ingresemos la señal será cuando el propietario nos dé a firmar el contrato, en el que aparecerán ya los datos del propietario y los nuestros así como una descripción detallada del inmueble, en la que se recoja todo el mobiliario, los enseres, etc. Es conveniente revisar esto con cuidado cuando lleguemos al apartamento, para evitar posibles problemas.

Finalmente, una vez firmado el contrato, el propietario nos entregará las llaves y ya no nos queda más que disfrutar de las vacaciones.