
Actualmente, la guerra de los bancos por conseguir clientes se ha focalizado hacia las hipotecas, y las entidades bancarias se esfuerzan en darnos unas condiciones atractivas de cara a la subrogación de la hipoteca. Pero ¿en qué consiste realmente la subrogación de la hipoteca? Y sobre todo, ¿qué debemos tener en cuenta cuando nos planteamos una subrogación?
La subrogación es el trámite por el cual podemos cambiar nuestra hipoteca de una entidad bancaria a otra, para conseguir mejores condiciones económicas de nuestro préstamo sin necesidad de cancelarlo y formalizar otro nuevo. Eso sÃ, debemos tener en cuenta que, cuando hagamos la subrogación, podemos modificar el tipo de interés aplicado o el plazo de amortización, pero no podremos cambiar el resto de las condiciones que firmamos al contratar la primera hipoteca.
Es un trámite a tener en cuenta cuando hacemos la subrogación hacia una entidad que nos ofrezca unos mejores tipos de interés que los que nos ofrece nuestro banco o caja.
Aparte del tipo de intrerés, también debemos considerar si la nueva entidad nos abonará los gastos derivados de la subrogación, derivados de los trámites realizados en la NotarÃa, en el Registro y en la gestorÃa, a lo que deberemos añadir la comisión de subrogación que firmamos con nuestra entidad en el momento de formalizar el préstamo hipotecario. Por ejemplo, para una hipoteca con un capital de 180.000 euros, los gastos de notarÃa, registro y gestorÃa ascenderÃan a unos 1.045 euros, mientras que la comisión de subrogación suele ser un valor en torno al 1%, es decir, 1.800 euros como máximo.
Por ello, también debemos tener en cuenta que unas entidades ofertan abonarnos Ãntegramente los gastos de subrogación y otra tan sólo una ayuda para los mismos a la hora de decidirnos por una nueva entidad bancaria.


























































