¿Cuándo prescriben las deudas con Hacienda?
No siempre tenemos suficientes ahorros para hacer frente al pago de los impuestos. En este caso, a menos que hayamos negociado con la Agencia Tributaria el aplazamiento del pago de la misma, habremos contraído una deuda con Hacienda, deuda que tendrá, en principio, un plazo de prescripción de 4 años, común a todas las deudas tributarias.

Y decimos en principio porque este plazo de prescripción, que comenzará a contar desde el día siguiente al que finaliza el plazo para el pago del impuesto, pero se interrumpirá en el momento en que bien la Agencia Tributaria realice cualquier acción para obtener el pago de la misma, ya sean civiles o penales, la interposición de recursos, etc.

También se verá interrumpido si nosotros realizamos cualquier acción conducente al pago o la extinción de la deuda. Hay que tener en cuenta que cada vez que se produce alguna actuación que lo interrumpe, se inicia de nuevo el cómputo del mismo.

Este plazo de 4 años es genérico para todas las deudas tributarias excepto para las aduaneras, que es de tres. Otra excepción a este plazo son las rentas no declaradas, que, según aprobó el Consejo de Ministros el pasado viernes, no prescribirán nunca.

Es por este plazo de cuatro años por lo que estamos obligados a conservar durante dicho plazo los documentos justificativos del pago de cada impuesto, ya que la Agencia Tributaria dispone de ese tiempo para realizar una declaración paralela de cara a detectar cualquier irregularidad en la que hayamos podido incurrir en el pago del impuesto.

Una vez que ha transcurrido el plazo de la prescripción, se extingue la deuda tributaria, es decir, dejamos de ser deudores con Hacienda y no nos la pueden volver a reclamar.