
Los profesionales autónomos tienen necesidades financieras un tanto especiales, por eso las entidades bancarias han diseñado unas ofertas denominadas “cuentas para autónomos“, que les permiten centralizar sus cobros y pagos. En general, son cuentas corrientes pero que pueden transformarse en cuentas de crédito durante un periodo determinado si el trabajador por cuenta propia lo requiere.
Estas cuentas presentan además otras ventajas y es que se pueden domiciliar pagos, conseguir mejores condiciones de financiación, crédito autorizado a partir de 3.000 euros y seguros que cubren la incapacidad laboral por enfermedad o accidente, algo fundamental para cobertura de los trabajadores autónomos.
En definitiva, lo que buscan los autónomos es flexibilidad y este tipo de cuentas se adaptan perfectamente a lo que necesitan para realizar su trabajo con garantÃas. A parte de una mayor facilidad para obtener un préstamo, gozan de bajas comisiones de mantenimiento y seguros laborales que llegan a cubrir bajas o gastos por hospitalización.
Es un producto financiero muy recomendable para el trabajador ya que permite la centralización de los flujos monetarios, admite todo tipo de domiciliaciones, pago de impuestos, cheques y pagarés o traspasos inmediatos. Por una de las cosas más interesantes es que como funciona como una cuenta de crédito, si un mes no ha cobrado las facturas por los servicios realizados y debe afrontar un pago, esta cuenta adelanta la cantidad sin problemas.







































