Cuidado con el absentismo laboral
Normalmente asociamos el concepto de absentismo laboral a las faltas injustificadas al trabajo, faltar sin presentar justificantes u otros comportamientos como retrasos, salir a fumar, recados, cuidado de los hijos o de personas mayores, etc.

Sin embargo, en términos empresariales, el absentismo laboral comprende tanto las faltas injustificadas como las justificadas, incluso aunque estén reconocidas legalmente, como incapacidad temporal, permisos de actividad sindical, etc.

Antes del comienzo de la crisis España presentaba una de las tasas de absentismo laboral más altas de Europa, aunque esta tasa bajó tras el comienzo de la crisis, sobre todo en el caso del absentismo injustificado, ya que el miedo a perder el trabajo hizo que muchos españoles dejaran de ausentarse de su puesto de trabajo.

Dado que siempre se ha considerado este absentismo como uno de los grandes males de la empresa española, el gobierno ha querido atajarlo en la reforma laboral aprobada ayer, por lo que se incluye como una causa de despido objetivo, de forma que se puede despedir al trabajador que presente las siguientes tasas de absentismo:

– Faltas de asistencia al trabajo, aunque estén justificadas, siempre que sean intermitentes y que lleguen al 20% de la jornada laboral durante dos meses consecutivos.

– El 25% a lo largo de cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de un año

En ambos casos es necesario que el absentismo global de la plantilla supere el 5% durante los dichos periodos de tiempo.

Con esta medida se quiere perseguir el fraude en lo que respecta a las bajas laborales, cuando trabajadores fingen o alargan una enfermedad durante largos periodos. Este comportamiento fraudulento afecta a todos, tanto a los empresarios como a los trabajadores que tienen una baja por incapacidad laboral con causas ciertas.