Declararse en quiebra familiar
La morosidad de los españoles está subiendo alarmantemente. Es cierto que existe el moroso profesional, aquel que no paga porque no quiere, pero la mayoría de las familas españolas cuando no pagan la hipoteca o las cuotas del préstamo personal es porque no pueden, y no porque no hayan sido previsoras, sino porque la pérdida del puesto de trabajo les ha abocado a no poder pagar sus deudas. Antes, ante esta situación, la única solución existente era el embargo de los bienes por parte de los acreedores. Sin embargo, ahora, tras la Ley Concursal de de 2004, no sólo las empresas sino también los particulares pueden declararse en quiebra.

La declaración de quiebra se hace mediante un proceso judicial. La iniciación de este proceso supone:

– Se paralizarán las demandas por la falta de pago y el embargo de los bienes, incluida la hipoteca.
– Interrupción de acumulación de intereses delos créditos impagados.
– Se puede lograr una reducción de la deuda de hasta un 50%.
– Permite conseguir hasta cinco años de aplazamiento.

Quizá el mayor inconveniente de este procedimiento estriba en su alto coste, ya que para ponerlo en marcha hay que tener abogado, procurador y pueden ser necesarias provisiones de fondos iniciales de hasta tres mil euros.

Por ello, antes de llegar a este procedimiento, intenta negociar tú mismo con tus acreedores, ofreciéndoles pagar una cuota menor o solicitando un período de carencia en el pago de la hipoteca o crédito. Si el crédito es de un coche, y lo ha otorgado la financiera de la marca, puedes intentar una refinanciación del mismo en unas condiciones que te permitan salir a flote.

Si finalmente optas por declararte en quiebra, piensa que es tan sólo una especie de “tiempo muerto“, no significa que no tengas que pagar tus deudas.