SÃ, no lo vamos a negar, estamos en crisis. Tanto la Comisión Europea como el FMI prevén un futuro negro para la economÃa española, que se asoma al abismo de la depresión. Todo empezó con las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos, le siguió la desconfianza en los mercados, luego la restricción del crédito y ahora el aumento del paro junto a la posible nacionalización de bancos.
La restricción de créditos por parte de los bancos, junto al gran aumento del paro y el crecimiento de la morosidad por parte de las empresas, produzco que economÃa española empezará a resentirse y comenzará a crecer a un ritmo más bajo. A esta evolución más lenta de la economÃa se le denomina desaceleración: el paÃs sigue progresando económicamente, pero lo hace a un ritmo inferior a lo normal.
Por otro lado, se considera que un paÃs entra oficialmente en recesión cuando se produce una contracción del PIB durante dos trimestres seguidos, de forma que la riqueza del paÃs, la producción, la renta nacional caen. Lo que genera destrucción de puestos de trabajo, pérdida de la confianza y disminución de los beneficios empresariales.
Durante años, el Producto Interior Bruto (PIB) español ha crecido por encima del 3%.
Mientras que la definición de depresión, se refiere a la caÃda del 10% del PIB en un año, afectando a la productividad de un número elevado de paÃses, y no a un solo Estado. Se caracteriza por ser más duradera (10 años), más grave y más intensa que la recesión. En depresión se produce una importante destrucción de la riqueza que viene acompañada por una caÃda de la producción, reducción del poder adquisitivo, unas elevadas tasas de paro, bajo nivel de consumo e inversión y quiebra masiva de empresas.







































