
La economÃa está la borde de la deflación (caÃda generalizada de precios), todo lo contrario a la temida inflación que ocasiona pérdidas de poder adquisitivo. Las familias no consumen porque tienen miedo a perder el empleo y las empresas no invierten porque tienen miedo a no vender. La crisis es seria.
Pero no todo es malo para los consumidores, se pueden encontrar verdaderas gangas en el mercado gracias a los descuentos, promociones y ofertas que realizan las empresas para poder dar salida a su stock de productos. Es más caro mantenerlos en el almacén o en los lineales que ponerlos a la venta con un margen mucho más reducido.
De este modo, los ordenadores (tecnologÃa en general) se pueden comprar alrededor del 20% más baratos. Los coches se pueden obtener descuentos medios cercanos a los 2.000 euros y la ropa ha sumado a unos precios de salida un 10% inferiores, unas rebajas de enero que comenzaban con fuertes descuentos, del orden del 50%. Por el contrario, las marcas blancas de supermercado son ahora más caras y no han incidido en la fase bajista del IPC.
Por otro lado, viajar también es más barato, Renfe ofrece descuentos de hasta el 50% en última hora, e Iberia ha desbaratado los precios con ofertas en el entorno de los 500 euros a destinos como La Habana o Nueva York. Las compañÃas de vuelos han podido reducir sus precios gracias a la bajada del crudo y los precios hoteleros han caÃdo cerca del 3%.
Por no hablar del sector inmobiliario, nadie se atreve a comprar un piso, principalmente porque los bancos no dan créditos, pero lo cierto es que las constructoras están desesperadas en vender la colección de pisos, casas y chalets que tienen vacios con descuentos cercanos al 50% en algunos casos.
La inflación desbocada de la primera mitad del año pasado empezó a amortiguarse desde que los precios internacionales del petróleo y los alimentos comenzaron a frenarse.
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