Domiciliación de recibos
Si queremos tener todos nuestros pagos al día, un buen modo de conseguirlo es mediante la domiciliación de los recibos. De este modo no tendremos que estar pendientes de plazos ni de vencimientos de facturas, lo que nos aportará tranquilidad y ayudará a organizar nuestras finanzas. También ahorraremos tiempo, ya que nos evitaremos realizar largas colas para el pago de los recibos ateniéndonos a los horarios que los bancos y cajas disponen para realizarlo.

Los recibos que normalmente se domicilian son aquellos propios del hogar, como agua, electricidad, gas y teléfono, pero no debemos olvidar que también podemos domiciliar otro tipo de recibos, como los pagos del colegio de los niños así como los impuestos, las tasas y las contribuciones. Domiciliar estos últimos nos puede suponer, además, un ahorro importante, ya que al pagarlos siempre en plazo nos libraremos de tener que abonar recargos por retrasos en el pago. Entre otros, podemos domiciliar recibos como el impuesto de circulación de vehículos, el Impuesto de Bienes Inmuebles o el de Actividades Económicas. Para domiciliar estos impuestos deberemos rellenar un formulario que a tal efecto nos facilitará la Administración.

Domiciliar los recibos es un proceso muy sencillo, sobre todo en los servicios básicos del hogar, ya que normalmente al contratarlos podremos ya facilitar una cuenta bancaria en la que se carguen dichos recibos. También podemos acudir a nuestro banco o caja con el último recibo abonado para proceder a la domiciliación.

Si, por cualquier causa, queremos dejar de abonar en nuestra cuenta cualquiera de los servicios contratados, deberemos ponerlo en conocimiento tanto de nuestra entidad bancaria como de la empresa que nos presta dicho servicio antes de la fecha de vencimiento del último recibo. Si lo hacemos después de dicha fecha, deberemos estar atentos a realizar el pago del último recibo emitido por la compañía para evitarnos problemas posteriores.