
A la hora de gestionar nuestros ahorros, uno de los puntos más importantes que debemos tener en cuenta es la creación de un fondo de emergencia con el cual podamos hacer frente a los distintos imprevistos económicos que nos pueden surgir sin tener que buscar soluciones desesperadas o endeudarnos en préstamos personales de intereses desorbitados.
Una vez que hemos creado este fondo, una de las preguntas que solemos hacernos es qué hacemos con él, es decir, dónde lo guardamos, si en la cuenta corriente, si creamos una sólo para el fondo o si lo invertimos para que, aunque sea poco, crezca.
Si decidimos invertirlo, uno de los aspectos que debemos tener en cuenta es que deberemos poder disponer de él en cualquier momento. Debido a que su finalidad es poder hacer frente a un imprevisto económico, no podemos prever cuándo sucederá, por lo que invertirlo a plazo fijo, aunque sea un pequeño plazo, no es una opción en el caso del fondo. Deberemos buscar un producto que nos permita retirar el dinero sin que nos cobren comisión por ello ni tengamos que esperar a una fecha concreta.
Tampoco debemos volvernos locos buscando la inversión más rentable para este capital. Este dinero es una especie de salvavidas económico, por lo que muchas veces lo mejor es abrir con él una cuenta remunerada que nos ofrezca un cierto interés por el dinero y dejarlo en ella para poder disponer de él, aunque la rentabilidad sea mÃnima.
Además, tenemos la ventaja de que estas cuentas no suelen admitir domiciliación de recibos, por lo que no corremos el riesgo de utilizarla si no es necesario. Eso sÃ, deberemos estar seguros de que las comisiones y los gastos inherentes a la cuenta no hacen que la rentabilidad sea nula.
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