El contrato de cuenta corriente
Cuando contratamos una cuenta corriente, esto supone que el banco realice, por nuestra cuenta, una serie de operaciones como órdenes de pago, abonos, cargos, transferencias, domiciliación de recibos, etc., es decir, las operaciones que nosotros hemos decidido realizar con dicha cuenta corriente. Por ello, el banco debe tener siempre a nuestra disposición el saldo de nuestra cuenta, así como informarnos periódicamente de los movimientos que en ésta se produzcan.

Por otra parte nosotros, como clientes, nos comprometemos autilizar la cuenta según los usos bancarios, es decir, sin contravenir las condiciones del contrato y también debemos proveer a la cuenta de los fondos necesarios para que los pagos sean realizados. Estas obligaciones son independientes de si tenemos una libreta o una cuenta corriente, tanto por nuestra parte como por la del banco. La única diferencia es que en la primera los movimientos se anotan en la propia libreta y en la segunda los movimientos son enviados por la entidad bancaria por correo a nuestro domicilio. En cuanto a los cheques, normalmente acompañan al contrato de cuenta corriente.

Estas obligaciones genéricas se completan con el contrato que suscribimos con la entidad bancaria. De forma general podemos decir que, de este contrato se deriva para la entidad bancaria la obligación de gestionar nuestros fondos con diligencia, transparencia y de velar por nuestros intereses. Si el banco realiza alguna actuación que no cumpla dichos requisitos, se califica como”mala práctica bancaria” y podemos reclamar contra la entidad.

El contrato de cuenta corriente debe formalizarse siempre por escrito y la entidad nos debe dar una copia. Por otro lado, cualquier movimiento que se realice en la cuenta bancaria debe estar autorizado por nosotros como titulares, bien de forma expresa, como cuando retiramos dinero del cajero automático o bien de forma genérica, como cuando domiciliamos un recibo. El banco sólo puede incumplir esta norma cuando se solicita expresamente por un juez o por la administración, como en el caso del embargo de la cuenta.