deflacion El peligro de la deflaciónLa inflación no es buena para el bolsillo del consumidor porque le resta capacidad adquisitiva. ¿Entonces lo mejor es entrar en deflación? No, una intensa caída generalizada de precios puede ser peor que su efecto contrario. Aunque en principio parezca algo positivo, la idea de poder comprar más con el mismo dinero es atrayente, pero las consecuencias de la deflación para los trabajadores, las empresas y la economía en general serían nefastas. Es muy probable que si la crisis persiste mucho más tiempo, entremos en una espiral deflacionista.

¿Qué sucede entonces? La bajada persistente de precios crea unas perspectivas negativas en los consumidores, puesto que piensan que los productos pueden seguir bajando y por tanto prefieren esperar y gastar más tarde su dinero. Si todo el mundo espera y no consume, la economía se hunde, las empresas no venden, tienen que despedir a trabajadores y los precios siguen cayendo.

La espiral deflacionista se intensifica porque las empresas reducen sus beneficios, se contrae el consumo y las elevadas tasas de paro incitan a la gente a no consumir. El círculo vicioso continúa de forma letal: desempleo masivo, familias en quiebra, altas tasas de morosidad y parón de la demanda de productos, finalmente se llega al cierre definitivo de empresas por lo que la productividad del país cae en picado.