jugando casa ninos Evitar la pobreza energética
Las facturas del gas o de la electricidad hacen resentir la economía doméstica. Tener electricidad en casa parece un servicio básico al alcance de todo el mundo, pero la realidad es que no es así. Se estima que el 20% de la población mundial carece de acceso a este bien y la temperatura del hogar no es la más apropiada.

Una importante parte de la población sufre la denominada “pobreza energética” que se refiere a los consumidores que destinan más del 10% de sus ingresos mensuales a pagar las facturas de suministros básicos. La pobreza energética supone impactos sociales, sanitarios y medioambientales. Para empezar, la calidad de vida de estos consumidores empeora, debido a que acumulan deudas por el esfuerzo en el consumo energético y el cada vez más alto precio de la energía.

Al final no logran mantener una casa bien climatizada, sus inquilinos están más expuestos a problemas de salud relacionados con el frío y la humedad, algo que con el tiempo pasa factura. Una posible solución al problema es la reducción del consumo energético que se puede conseguir con diversos consejos:

- Utilizar la energía solamente cuando sea realmente necesario.
- Sustituir las bombillas por otras de bajo consumo.
- Cambiar los electrodomésticos que no tengan eficiencia energética A o A+.
- Regular la calefacción con termostatos y aprovechar el calor.
- Apostar por el aislamiento de paredes, ventanas e incluso tuberías.
- Evitar las fugas de calor dejando abiertas las ventanas.
- Realizar un buen mantenimiento de las calderas y otros sistemas de climatización.
- Los ventiladores de techo se pueden utilizarse en invierno para hacer circular el calor por toda la estancia.
- Aplicar sistemas basados en energías renovables.
- Vestir según las condiciones climatológicas.
- Utilizar contadores inteligentes para un control más exacto del consumo eléctrico.