Fondos de inversión inmobiliarios
Se denominan fondos de inversión inmobiliarios a aquellos en los que se invierte en la compra de inmuebles para ser después alquilados. Los inmuebles pueden ser viviendas, locales comerciales, garajes, oficinas, etc. y deben permanecer en el fondo al menos cuatro años desde que han sido comprados. Cada fondo debe estar compuesto por un mínimo de siete inmuebles cuyo valor individual sea, como máximo, del 20% del patrimonio del fondo.

Estos fondos pueden ser de tres tipos:

– De viviendas: En los que todo el patrimonio del fondo está constituido por viviendas.

– Mixtos: En ellos al menos un 50 % debe ser invertido en viviendas y el resto en otro tipo de inmuebles autorizados.

– Libres: Se puede invertir en cualquier tipo de inmueble, sin ninguna limitación.

Estos fondos no se valoran según un índice determinado, sino mediante valores de tasación que se realizan una vez al mes. Si los inmuebles están vacíos el valor es el valor de mercado en venta y si están alquilados el valor es el menor de los dos valores que se obtengan entre el anterior valor o el valor de la capitalización de las rentas del alquiler. El reembolso se realiza una vez al año y debe solicitarse quince días antes de la fecha en la que se quiera recibir.

Como en cualquier fondo, en este tipo también se abonan una serie de comisiones por gestión del fondo, mantenimiento y compraventa del mismo y por suscripción y reembolso.

Debemos tener en cuenta que este tipo de fondos son una inversión a largo plazo, en el que no podemos esperar obtener beneficios rápidamente sino a lo largo del tiempo. Las condiciones en las que se produce el reembolso de los beneficios son muy estrictas para evitar especulaciones.