
Inmersos en la actual crisis económica, existen dos conceptos que nos han acompañado casi desde el inicio de la misma, que son inflación y deflación. El primero lo conocÃamos ya que cualquiera de nosotros hemos vivido algún ciclo inflacionista, pero no asà el segundo que, a decir de los expertos, es peor que el primero en lo que se refiere a términos económicos.
La inflación se puede definir como el término que se utiliza para designar que ha habido un aumento o una disminución del valor del dinero, en relación a la cantidad de bienes y servicios que podemos comprar con ese dinero.
Por ello, en épocas de inflación, perdemos poder adquisitivo, ya que nuestro salario, que sigue siendo el mismo, debido a la inflación, vale menos que antes de ésta.
La inflación suele venir dada por una subida continua del precio de los bienes y servicios que consumimos cada dÃa, lo que hace que nuestra capacidad de compra disminuya, y nos veamos obligados a gastar menos.
La deflación, por el contrario, supone una caÃda determinada del nivel general de precios, y normalmente es la inflación la que lleva a la deflación. Debido a la pérdida de capacidad adquisitiva, los consumidores restringen cada vez más la cantidad de productos de consumen, lo cual, por medio de la ley de la oferta y la demanda del mercado, lleva a que la oferta sea mayor que la demanda y a la consecuente caÃda de los precios.
Lo que hace más peligrosa a ésta que a la inflación es que las épocas deflacionistas suelen ir acompañadas de una disminución del nivel de actividad económica, que suele desembocar en altos Ãndices de paro, como ocurre actualmente.
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