Invertir en el mercado alternativo bursátil (MAB)
Cuando la economía va bien se dan numerosas salidas a Bolsa, las empresas se lanzan al mercado para obtener financiación, vender participaciones y poder ampliar el negocio. Los mercados denotan ilusión y buenas perspectivas económicas. Sin embargo, no todas las empresas pueden aprovecharse de las ventajas de cotizar en un mercado organizado. El Mercado Alternativo Bursátil (MAB) se dirige a empresas españolas de escasa capitalización pero que presentan un importante plan de crecimiento, normalmente internacional. Esta plataforma permite la cotización a compañías pequeñas o medianas con grandes necesidades de financiación, que precisan poner en valor su negocio y mejorar su competitividad.

Para poder cotizar en este mercado, las empresas deben cumplir una serie de requisitos: Tener todo el capital social desembolsado, disponer de recursos propios inferiores a 6,5 millones de euros, contar con un “free float” (capital que circularía libremente en Bolsa) mínimo de dos millones de euros, tener sus cuentas auditadas según las normas internacionales NIIF, designar permanentemente un asesor registrado y contar con un “proveedor de liquidez” o un intermediario que les ayude a facilitar la compra venta de acciones de la empresa. Es importante saber que las órdenes de compra de valores se cruzan en dos momentos del día: a las 12 y a las 16 horas.

Las OPV dirigidas al MAB no tienen tramos de inversión para pequeños ahorradores, puesto que suelen buscar financiación de inversores institucionales, esto supone que los inversores particulares deberán esperar a que las empresas coticen de modo oficial en el parqué para poder comprar títulos. El mecanismo para adquirir títulos es similar al de una acción del Ibex o del mercado continuo, se puede hacer desde una agencia, sociedad de valores, banco o caja de ahorros. Antes de invertir en estas empresas es importante analizar a fondo sus últimas cuentas de resultados, proyectos futuros y endeudamiento, ya que suelen ser compañías no muy conocidas. Por supuesto, nadie garantiza obtener beneficios con estas inversiones, ya que sigue siendo renta variable.