Invertir en fondos de renta fija
Si ya aprendiste a elegir un fondo de inversión y tu perfil es conservador, te recomendamos invertir en fondos de renta fija. Cuando hay turbulencias en los mercados financieros, es decir mucha volatilidad, lo mejor es ser precavido y no tomar riesgos innecesarios. Este es el mejor consejo que aplican habitualmente los gestores financieros cuando no hay una clara tendencia, es la táctica con la que muchos están intentando recomponer las carteras de sus clientes.

En los últimos meses, ante la incertidumbre de las bolsas, son muchos los asesores que están recomendando refugiarse en activos con menos riesgo, como es el caso de los fondos de inversión de renta fija. Se trata de una inversión que gusta mucho al inversor español, ya que actualmente se está incrementando la demanda de productos de bajo riesgo. En este amplio grupo de la renta fija pueden encontrarse productos de lo más variados: tanto los innovadores fondos dinámicos como los clásicos fondos de renta fija a corto y largo plazo.

La rentabilidad media anual de los fondos estables se sitúa actualmente en el 2,3%

En cualquier caso, la renta fija a corto plazo es la opción más conservadora del amplio espectro de la inversión. No obstante, debes saber que el nivel de riesgo que pueden asumir estos fondos puede variar, con lo que conviene conocer bien todas las peculiaridades de cada producto financiero. Los fondos de inversión que menos riesgo implican son los estables. A pesar de no ser muy complejos, para no equivocarse con estos productos, conviene elegir entre aquellos que cuentan con activos del mercado monetario de la más alta calidad. Por ejemplo, los fondos monetarios estables invierten en instrumentos del mercado monetario internacional y europeo (letras) y en títulos a corto plazo de los mercados de renta fija. Suelen caracterizarse por aplicar una gestión activa y controlada del riesgo de crédito.

Por otro lado, tenemos los llamados fondos monetarios dinámicos en los que su principal característica es que buscan activos que consigan algo más de rentabilidad que los de deuda pública. Es el caso de emisiones privadas y titulizaciones. Recuerda que siempre, la posibilidad de mayor rentabilidad está relacionada con un mayor riesgo. Los fondos más seguros son menos rentables y los más agresivos permiten conseguir mayores plusvalías.