
Las participaciones preferentes son otra alternativa en la que podemos invertir nuestro dinero. Son participaciones emitidas por entidades financieras o cualquier otra empresa cotizada y pueden tener su sede en España o en cualquier otro paÃs de la Unión Europea.
Las participaciones preferentes ofrecen una retribución fija predeterminada que está condicionada al hecho de que al empresa emisora obtenga beneficios, y cuya duración en principio es perpetua, aunque normalmente quien emite las participaciones se reserva el derecho de amortizarlas pasados cinco años desde su emisión. Estas participaciones no confieren a quienes las adquieren ni derecho de voto ni de participación en el capital de la empresa emisora.
Para contratar estos productos es necesario hacerlo mientras está vigente el periodo de suscripción que la empresa o entidad que emite las participaciones indica. También se comunica si es necesario contratar un mÃnimo de participaciones.
El principal atractivo de las participaciones está en su rentabilidad, ya que, para compensar que son inversiones que conllevan más riesgo, ofrecen mayor tipo de interés, resultando asà más atractivas.
El riesgo de las participaciones se debe a que los inversores serán los últimos en cobrar si quiebra la entidad y también a que la rentabilidad del producto está vinculada a los resultados de la empresa, por lo que es una inversión que no está garantizada en ningún momento.
Desde el punto de vista fiscal, la retribución que proviene de estas participaciones son un gasto deducible para la empresa emisora y para el inversor se consideran rendimientos obtenidos por cesión a terceros de capitales propios.
A la hora de decidirnos a invertir en estas participaciones no debemos olvidar que también deberemos abonar comisiones y gastos de custodia y administración que llevan aparejadas.
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