La comisión de cancelación total en las hipotecas
Cuando contratamos una hipoteca, tenemos la posibilidad de cancelarla de forma parcial, es decir, invirtiendo pequeñas cantidades de capital de forma que se reduzca el importe de las mensualidades de la misma o el plazo de amortización. Pero si lo deseamos y podemos hacerlo, también podremos realizar una cancelación total de la hipoteca, es decir, pagar por completo el capital que debemos al banco. En este caso, además de esa cantidad, deberemos abonar otra adicional en forma de comisión de cancelación, que habrá sido recogida en el contrato que firmamos al contratar la hipoteca.

Esta comisión sólo se aplica si, en el momento de cancelar la hipoteca queda capital pendiente y lo abonamos totalmente. Si se produce la cancelación porque hemos terminado de pagar el préstamo no nos cobrarán dicha comisión.

La razón de la existencia de la comisión responde a dos conceptos: por una parte a cubrir el gasto que suponen todos los trámites administrativos que el banco o caja debe hacer para cancelarla y por otra el denominado lucro cesante, es decir, el dinero que la entidad deja de percibir en forma de intereses cuando pagamos la hipoteca de forma anticipada.

La cantidad que debemos abonar por esta comisión suele ser un tanto por ciento sobre la cantidad que vamos a amortizar y, normalmente se suele mover entre el 1% si nuestro préstamo era a interés variable y entre el 1 y el 3% si era a interés fijo.

En cuanto a los gastos de los trámites administrativos, corresponden, en primer lugar, a los gastos de Notaría, para certificar la cancelación de la deuda y a los del Registro para cancelar la carga en el Registro de la Propiedad. También es posible que haya que abonar el gasto por actos jurídicos documentaos, que se cargan en todos los actos jurídicos que necesiten escritura pública y finalmente los gastos de gestoría para llevar a cabo todos los trámites.