Bajas laborales
Que en España hay picaresca en torno a las bajas laborales lo saben muy bien los detectives privados que se dedican a desenmascaras a aquellos que quieren defraudar a las empresas pretextando una enfermedad que no tienen. Sin embargo, afortunadamente, son los menos, ya que quien se coge una baja por enfermedad es porque la necesita precisamente porque está enfermo o porque ha sufrido un accidente. Si somos afortunados y no tenemos que solicitarla mejor, pero si debemos hacerlo es bueno tener claros una serie de puntos:

– Al darte de baja por enfermedad no cobras la nómina. La mensualidad que continúas cobrando proviene tanto de la seguridad social como de la cotización mensual de tu nómina. Si tu baja se debe a un accidente laboral, cobrarás el 100% de la base de cotización de la nómina, es decir, la nómina sin incentivos, mejoras, etc. Si por el contrario es por enfermedad, durante los tres primeros días no cobras. A partir de ahí y hasta los 15 días cobras el 60% de la base de cotización y si continúas del baja el 75% de la base de cotización. A veces en los convenios colectivos de las empresas se acuerda que la empresa pague la diferencia de forma que el trabajador cobre el 100% de la nómina.

– Si te despidieran estando de baja sería un despido improcedente, por lo que te deberían abonar la indemnización que te corresponda y pasarías a cobrar el paro, pero sería después de reincorporarte a la empresa, es decir, después de que te den el alta.

– Si tu enfermedad es crónica, la baja puede alargarse mucho en el tiempo, en cuyo caso te darían una baja laboral permanente. Si no es así, la prestación por baja laboral termina cuando te den el alta, cuando se cumple el plazo máximo fijado en la baja, por jubilación o por no acudir a las revisiones médicas que determinan si debes continuar con la baja o no.