Las tarjetas de crédito vs. débito
Practicamente todo el mundo usa o bien una tarjeta de crédito o una de débito, son sin duda una gran ventaja para hacer nuestras compras. El dinero de plástico permite realizar operaciones en cajeros, compras en comercios y a través de Internet. Todo ello sin necesidad de llevar efectivo en el bolsillo. Pero previsamente esa comidad se puede convertir en un problema, ya que se pierde el control de su uso y se realizan compras desmesuradas. Por no decir el coste que suponen y las comisiones e intereses que llevan aparejados. En un momento en el que el ahorro familiar es fundamental, se debe valorar el uso de cada tarjeta, de modo que gastemos lo menos posible.

Lo primero a tener en cuenta es que la comisión de mantenimiento de una tarjeta de crédito triplica a la de débito. Por el mantenimiento de la tarjeta de débito, una entidad puede cobrar 5 euros anuales, mientras que otra puede aplicar una tarifa de hasta 40 euros. Además, si se saca dinero a crédito en el cajero de otro banco las comisiones pueden llegar a ser dolorosas. En cualaquier caso es cuestión de hacer una tabla comparativa y es recomendable prescindir de la tarjeta más cara.

Las tarjetas de crédito permiten sacar dinero o realizar pagos hasta un límite determinado, aunque se carezca de fondos en la cuenta del banco. Normalmente al cabo de un mes, el cliente tiene la obligación de devolver el dinero del que ha dispuesto y, si se pasa la fecha se le cobran los pertinentes intereses. De modo que el usuario puede realizar compras sin que éstas se reflejen de inmediato en su cuenta, esa es la principal diferencia con respecto a las tarjetas de débito, que estas registran en la cuenta asociada los pagos realizados o la retirada de fondos en el mismo momento en que se realizan. Además, si no se disponen de fondos, no podrá disponer del dinero, salvo que el banco decida anticipar esta cantidad, ocasionando un descubierto que generará todavía más intereses y comisiones.