Los “fondos éticos”, invertir solidariamente
Invertir dinero y obtener rentabilidad por él es algo que todos deseamos. Si, al mimso tiempo, realizamos un acto de solidaridad, nuestra inversión es mucho más rentable a todos los niveles. Para lograr esto existen los “fondos éticos”.

Estos fondos nacieron en Estados Unidos a finales de los años 60. Durante mucho tiempo no han despertado mayor interés debido a su baja rentabilidad, pero poco a poco se han ido convertiendo en una alternativa de inversión a tener en cuenta, ya que tienen la misma rentabilidad que los fondos tradicionales, pero cuentan con el valor añadido de ser distinados a empresas u organizaciones que cumplan determinados requisito.

Estas empresas deben establecer un compromiso auténtico de preservar los derechos de su trabajadores, luchar contra la discriminación, respetar el medio ambiente y fabricar productos que contribuyan a la mejora de la humandidad, como la el desarrollo de energías renovables.

Por otro lado, estos fondos suelen invertir en PYMES (pequeñas y medianas empresas), que son las que dan empleo a la mayoría de los trabajadores de cada país y cuentan con la ventaja de que tienen mayor facilidad a la hora de adaptarse al mercado financiero.

Para lograr rentabilidad en los fondos, las instituciones solidarias actúan según criterios basados en la eficiencia y buena gestión de los recursos. Además, las gestoras de los fondos éticos de inversión tienen un contacto muy estrecho con las empresas en las que invierten, por lo que pueden hacer un seguimiento de la evolución del negocio y de la fiabilidad de la empresa, por ello, si se detecta mala praxis por alguna de las empresas, existe una cláusula por la cual se puede retirar el dinero del fondo en el que hemos invertido antes del vencimiento del plazo.